Poemas de amor – Antonio Colinas
Te veo sentada frente al horizonte
un cárdeno perfil de cicatrices,
el encinar herido por heridas,
el tomillo que embriaga los sentidos
y una flauta que suena interminable.
No volverá, no volverá, lo dice
la lágrima que cae de tu ojo, el dolor
musical, luminoso de tus huesos.
Se deshará tu brava cabellera;
se pudrirán tus manos
y el recuerdo amoroso que contienen,
mas la lágrima de la tarde,
eterna durará para negaros,
para negaros.
El poema de amor de Antonio Colinas retrata a una figura femenina sentada frente al horizonte, cuyo perfil muestra cicatrices, simbolizando heridas y experiencias dolorosas. El paisaje que la rodea, como el encinar y el tomillo, evoca los sentidos y crea una atmósfera embriagadora. En medio de este escenario, una flauta suena incesantemente, generando una sensación de eternidad.
El poeta expresa la idea de la pérdida y del paso del tiempo. La frase «no volverá» se repite, haciendo eco del dolor y la melancolía presentes en la lágrima que cae del ojo de la figura femenina.
El poema se adentra en la temporalidad de la existencia, haciendo alusión a la fugacidad de la belleza y la inevitabilidad de la decadencia. La lágrima de la tarde, se presenta como una fuerza eterna capaz de negar o contradecir estas transformaciones.
En su conjunto, el poema de Antonio Colinas explora temas como la fugacidad de la vida, la inevitabilidad de la pérdida y el poder del recuerdo y la emoción.
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